Los Silos pueden ser un espacio sociocultural pero sin acoger la botellona. Una zona que los vecinos del entorno rechazan porque nadie quiere que la movida se instale cerca de sus viviendas, no sólo por los ruidos y molestias que genera, sino también por los altercados que la rodean.
La Delegación Provincial de Medio Ambiente ya solicitó en tiempo al Ayuntamiento de Utrera un informe de todas las actuaciones realizadas para solucionar el problema de ruidos generados por la música de las carpas en la zona de Los Silos. Una demanda que se producía a raíz de las constantes denuncias presentadas.
Los Silos tampoco escapan al auge inmobiliario. A los pisos y casas de los Olivareros hay que añadir los bloques de piso en la parte trasera, la Barriada del Carmen, Veredillas, y adyacentes. En muy poco tiempo la zona se está superpoblando y si antes el Pastorcito era una zona conflictiva, ésta lo va a ser más.
Puede ser que Los Silos jugara su papel en su día, pero a día de hoy es un sitio cada vez más inadecuado para una actividad que por desgracia cada vez se alarga más en los días y en las horas.
Utrera no ha sabido solucionar un problema que cada día es más difícil de resolver. La construcción de viviendas “se come” todos los terrenos cercanos al pueblo y cada vez es más difícil encontrar un espacio al aire libre donde tres días en semana como mínimo se congreguen miles de jóvenes hasta altas horas escuchando música sin molestar a los vecinos que como es lógico tienen todo el derecho al descanso.
Los Silos no pueden ser el espacio de referencia de la movida. Y el hecho de hacer un proyecto sociocultural encaminado a los jóvenes en ese lugar no puede llevar a falsos triunfalismos y pensar que ya está todo solucionado y que ese es el lugar adecuado.
La Federación de Asociaciones de Vecinos "UTER" de Utrera, denunció el pasado verano el alto volumen que había en las carpas instaladas en los Silos y la suciedad que dejaban las personas que frecuentaban dichas zonas. También solicitaban más presencia policial por los desperfectos que estaban ocasionando en los vehículos de las distintas barriadas, por las carreras que se efectuaban, que se hicieran controles de alcohol y que se cumpliera con la ordenanza municipal sobre el horario de música en las terrazas de verano.
El verano ya está aquí y nos vamos a dar de bruces con los mismos problemas de siempre.
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